Dengue: fases clínicas y signos de alarma
El dengue se caracteriza por tres fases clínicas bien definidas: la fase febril, la fase crítica y la fase de recuperación. La fase febril dura entre 2 y 7 días y se manifiesta con fiebre alta, dolor de cabeza, mialgias y otros síntomas generales. Durante esta etapa, el primer cambio en el hemograma es una disminución progresiva del recuento de leucocitos, que precede a la caída de plaquetas.
La fase crítica ocurre entre el día 3 y el día 7 de enfermedad. En este periodo la fiebre desaparece y se produce una fuga de plasma que genera aumento de la permeabilidad capilar, extravasación de líquido al tercer espacio y riesgo de choque hipovolémico. Un hallazgo importante es el test del torniquete: la presencia de ≥ 20 petequias por pulgada cuadrada indica una prueba positiva y sugiere fragilidad capilar.
La fase de recuperación comienza alrededor del día 6‑7, cuando el organismo restablece el equilibrio hídrico y los síntomas disminuyen. En casos sin signos de alarma, el anticuerpo IgM se vuelve detectable a partir del sexto día de enfermedad, lo que confirma la respuesta inmunológica.
Es fundamental diferenciar la fase febril de la fase crítica: la primera se caracteriza por fiebre alta y síntomas generales, mientras que la segunda se define por la desaparición de la fiebre y la aparición de fuga de plasma, hemorragias y posible shock.
En cuanto al manejo farmacológico, el paracetamol es el analgésico recomendado para controlar la fiebre; el ácido acetilsalicílico está contraindicado debido al riesgo de sangrado.
Lactancia materna: beneficios para madre y bebé
La lactancia materna aporta múltiples ventajas tanto al recién nacido como a la madre. Para el bebé, la alimentación con leche materna reduce la mortalidad infantil, especialmente frente a infecciones agudas y crónicas durante los primeros años de vida. La protección inmunológica se traduce en menor incidencia de diarreas, neumonías y otras enfermedades infecciosas.
Para la madre, la lactancia tiene efectos fisiológicos importantes: disminuye el sangrado postparto, favorece la involución uterina y contribuye a la remineralización ósea, reduciendo el riesgo de osteoporosis a largo plazo.
Pubertad: hormonas y crecimiento óseo
Durante la pubertad, el organismo experimenta un aumento significativo de hormonas que aceleran el crecimiento óseo. Las principales son la hormona del crecimiento (GH) y el factor de crecimiento similar a la insulina‑1 (IGF‑1). Este incremento es estimulado por los esteroides gonadales que aparecen en la pubertad.
Otro regulador clave es la kisspeptina, la neurohormona más potente para estimular la secreción de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) en el hipotálamo, iniciando la cascada hormonal que conduce a la maduración sexual.
Nutrición: macronutrientes y vitamina A
Los tres macronutrientes esenciales en la alimentación humana son proteínas, carbohidratos y grasas. Estos aportan la mayor parte de la energía metabólica y son necesarios en mayores cantidades que los micronutrientes. Cada uno cumple funciones específicas: las proteínas son fundamentales para la reparación y síntesis de tejidos, los carbohidratos proveen energía rápida y las grasas son esenciales para la absorción de vitaminas liposolubles y la estructuración de membranas celulares.
Entre las vitaminas, la vitamina A tiene una función primordial en la salud visual. Es indispensable para la visión nocturna y para mantener la integridad de la mucosa ocular, contribuyendo a la prevención de ceguera por deficiencia.
Resumen de conceptos clave
- Fases del dengue: febril (2‑7 d), crítica (3‑7 d) y recuperación (≥ 6‑7 d).
- Primer cambio hematológico: disminución de leucocitos.
- Signo del torniquete: ≥ 20 petequias por pulgada cuadrada indica alarma.
- IgM detectable a partir del día 6 en dengue sin signos de alarma.
- Complicación principal: aumento de la permeabilidad capilar → choque hipovolémico.
- Lactancia materna: reduce mortalidad infantil y disminuye sangrado postparto.
- Kisspeptina estimula la secreción de GnRH.
- Hormonas que impulsan el crecimiento óseo: GH y IGF‑1.
- Macronutrientes esenciales: proteínas, carbohidratos y grasas.
- Vitamina A: mantiene la salud visual y la integridad ocular.


