Introducción a la exploración física en pediatría
La exploración física es una herramienta esencial para evaluar la salud del lactante y del neonato. Permite identificar signos de enfermedad, valorar el desarrollo y aplicar medidas preventivas. En esta lección se describen los rangos de edad, los valores normales de signos vitales y las técnicas básicas de inspección, palpación, percusión y auscultación, así como los cuidados inmediatos del recién nacido.
Rangos de edad y peso en la primera infancia
Lactante menor
El lactante menor comprende a los bebés desde 29 días hasta 12 meses de edad. Esta categoría incluye al niño desde casi un mes hasta su primer año de vida, periodo crítico para el crecimiento y la detección temprana de problemas.
Niño en edad preescolar
El rango de edad del prescolar es de 2 a 5 años. En esta etapa se consolidan habilidades motoras y cognitivas, y la exploración física se adapta a su mayor cooperación.
Peso al nacer
El peso promedio del recién nacido se sitúa entre 2500 y 3500 gramos. Valores fuera de este rango pueden indicar problemas de crecimiento intrauterino o prematuridad.
Signos vitales neonatales
Los valores normales de los signos vitales en neonatos son fundamentales para la valoración inicial.
- Frecuencia respiratoria: 40‑50 respiraciones por minuto (Verdadero).
- Frecuencia cardíaca: 140‑150 latidos por minuto.
- Presión arterial: aproximadamente 74/46 mmHg (Verdadero).
Técnicas de exploración física
Inspección
La inspección consiste en la observación visual del paciente. Se evalúan la postura, el tono muscular, la coloración de la piel y cualquier anomalía visible. Es la primera fase de la exploración y se realiza sin contacto físico.
Palpación
La palpación implica el uso de las manos para sentir temperatura, textura y consistencia de los tejidos. Permite detectar masas, edema o dolor que no son visibles a simple vista.
Percusión
La percusión se lleva a cabo golpeando suavemente con los dedos o con un martillo de percusión sobre la superficie del órgano. Esta técnica ayuda a identificar cambios de densidad, como aire en los pulmones o líquido en el abdomen.
Auscultación
El objetivo principal de la auscultación es detectar ruidos cardíacos, pulmonares e intestinales. Se utiliza el estetoscopio para amplificar los sonidos y evaluar la función de los órganos internos.
Equipo esencial para la exploración
- Termómetro: instrumento para medir la temperatura corporal.
- Martillo de percusión: utilizado para percutir sobre órganos.
- Estetoscopio: esencial para la auscultación.
- Guantes y material de higiene: para mantener la asepsia.
Cuidados neonatales inmediatos
Los cuidados inmediatos son críticos para la supervivencia y el bienestar del neonato. Incluyen medidas para evitar la pérdida de calor, prevenir infecciones y estabilizar la función vital.
- Retirar paños húmedos para evitar la pérdida de calor.
- Lavarse las manos antes de preparar el material (medida obligatoria).
- Aplicar vitamina K y realizar la prueba de Apgar.
- Mantener una temperatura ambiente adecuada y usar mantas térmicas.
Diferenciación entre cuidados inmediatos y mediatos
Los cuidados inmediatos se centran en la estabilización inicial y medidas de vida, como la evaluación del Apgar, la termorregulación y la administración de vitamina K. Los cuidados mediatos incluyen el seguimiento del crecimiento, pruebas de glucemia, somatometría y la programación de vacunación.
Medición antropométrica
En la evaluación antropométrica del neonato se registra la circunferencia de la cabeza, junto con peso y longitud. Estos datos permiten monitorizar el crecimiento y detectar posibles retrasos.
Resumen de pasos clave
- Lavado de manos y uso de guantes antes de iniciar la exploración.
- Inspección visual del neonato.
- Palpación cuidadosa de abdomen, extremidades y fontanelas.
- Percusión con martillo para evaluar resonancia pulmonar y densidad abdominal.
- Auscultación de corazón, pulmones y abdomen.
- Registro de signos vitales y medidas antropométricas.
- Aplicación de cuidados inmediatos: termorregulación, vitamina K y Apgar.
Dominar estas técnicas y conocimientos garantiza una evaluación completa y segura del lactante y del neonato, facilitando la detección precoz de patologías y la implementación de intervenciones oportunas.


