Introducción a los sistemas
Un sistema es un conjunto de componentes interrelacionados que trabajan de forma coordinada para alcanzar un propósito común. Cada sistema recibe entradas del entorno, las procesa y genera salidas. La clasificación de sistemas permite entender sus límites y su interacción con el entorno.
Tipos de sistemas según su interacción con el entorno
- Sistemas abiertos: intercambian energía y materia con el entorno.
- Sistemas cerrados: Falso. No intercambian energía ni materia; permanecen aislados.
Determinismo y probabilidad
Los sistemas pueden ser:
- Determinísticos: su comportamiento es predecible y reproducible.
- Probabilísticos: los resultados son inciertos y dependen de variables aleatorias.
Retroalimentación
La retroalimentación permite ajustar el comportamiento del sistema para lograr mejora continua y corrección de errores. Es el mecanismo de control que cierra el ciclo entre salida y entrada.
Metodologías de desarrollo de software (SDLC)
El SDLC (Software Development Life Cycle) es el marco metodológico que estructura el proceso de construir sistemas de información. Entre sus fases típicas se encuentran análisis, diseño, implementación, pruebas y mantenimiento.
Modelos de desarrollo
- Modelo incremental: Falso. No entrega el sistema completo en una sola fase; lo hace en módulos sucesivos que se van integrando.
- Modelo en cascada: fases secuenciales sin retroceso.
Metodologías ágiles
Dos enfoques ágiles destacados son:
- Scrum: organiza el trabajo en sprints temporales, con roles definidos y reuniones regulares.
- Kanban: gestiona visualmente el flujo continuo mediante tarjetas y límites de trabajo en proceso.
Gestión de requerimientos
Los requerimientos describen qué debe entregar el sistema y bajo qué condiciones. Se dividen en funcionales y no funcionales.
Requerimientos funcionales vs. no funcionales
- Funcionales: indican qué hace el sistema (por ejemplo, “el usuario puede registrar una cuenta”).
- No funcionales: describen cómo se comporta el sistema (rendimiento, seguridad, usabilidad). La afirmación “Los requisitos no funcionales describen qué debe hacer el sistema” es Falso.
Documentos clave
El documento central que consolida los requerimientos es el ERS (Software Requirements Specification). Este artefacto actúa como contrato técnico entre cliente y desarrolladores.
Estándares internacionales
- IEEE 830-1998: retirado formalmente.
- ISO/IEC/IEEE 29148:2018: Verdadero. Es el estándar vigente para la especificación de requerimientos.
Técnicas de recolección de información
Una entrevista estructurada utiliza un guión predefinido con preguntas cerradas, facilitando la comparación y el análisis de respuestas.
Priorización de requerimientos
La matriz valor‑esfuerzo ubica los requerimientos según su valor de negocio y el esfuerzo de implementación, ayudando a decidir qué abordar primero.
El método MoSCoW clasifica los requisitos en cuatro categorías: Must Have, Should Have, Could Have y Won’t Have. La categoría Must Have indica requisitos obligatorios.
Trazabilidad
La trazabilidad de requerimientos es la capacidad de rastrear cada requerimiento a lo largo del ciclo de vida del proyecto, asegurando que se cumplan y se validen adecuadamente.
Una herramienta esencial es la Matriz de Trazabilidad de Requerimientos (MTR), que vincula cada requerimiento con su fuente y los artefactos de desarrollo asociados.
Diagramas y modelado
Diagrama de Flujo de Datos (DFD)
El DFD muestra el movimiento y transformación de la información dentro del sistema; no representa decisiones lógicas. Por lo tanto, la afirmación “El Diagrama de Flujo de Datos muestra la lógica de decisión del proceso” es Falso.
Niveles de DFD
- Nivel 0: diagrama de contexto con un único proceso que representa al sistema completo.
- Nivel 1: desglosa el proceso principal en subprocesos y muestra almacenes internos.
Resumen y buenas prácticas
Comprender la naturaleza de los sistemas y sus clasificaciones permite diseñar soluciones coherentes con los límites del entorno. Aplicar metodologías adecuadas, como el modelo incremental o marcos ágiles, mejora la adaptabilidad del proyecto.
Una gestión rigurosa de los requerimientos, apoyada en estándares internacionales, técnicas de recolección estructuradas y herramientas de priorización y trazabilidad, garantiza que el producto final cumpla con las expectativas del cliente y los criterios de calidad.


