Receptores y coordinación nerviosa
En los organismos multicelulares, la coordinación de funciones fisiológicas se logra principalmente a través de dos sistemas de mensajería: el sistema nervioso y el sistema endocrino . Cada…

En una sinapsis química, ¿qué enzima se encarga de degradar el neurotransmisor para evitar sobreestimulación?
Si una neurona pierde su vaina de mielina, ¿cuál de los siguientes efectos es más probable observar?
En el esquema estímulo‑respuesta, ¿qué papel cumple el efector?
¿Cuál de los siguientes enunciados describe correctamente la función de las dendritas?
En una situación de alarma, ¿qué rama del sistema nervioso autónomo se activa predominantemente?
¿Qué estructura del sistema nervioso central está directamente involucrada en el control del equilibrio y la posición corporal?
Si el estímulo es una variación de temperatura, ¿qué tipo de receptor sensorial está involucrado?
En la sinapsis eléctrica, ¿cómo se transmite la señal entre neuronas?
¿Cuál es la consecuencia de que las neuronas pierdan la capacidad de reproducirse después del desarrollo embrionario?
Introducción a la coordinación nerviosa y hormonal
En los organismos multicelulares, la coordinación de funciones fisiológicas se logra principalmente a través de dos sistemas de mensajería: el sistema nervioso y el sistema endocrino. Cada uno posee características distintivas que determinan su velocidad, duración y alcance de acción.
Diferencias clave entre coordinación nerviosa y hormonal
- Velocidad: La transmisión nerviosa es rápida, del orden de milisegundos, mientras que la hormonal es más lenta, pudiendo tardar segundos o minutos en producir efectos.
- Duración del efecto: Los impulsos nerviosos son transitorios y de corta duración; las hormonas, en cambio, generan respuestas prolongadas que pueden mantenerse horas o días.
- Modo de transmisión: La coordinación nerviosa utiliza impulsos eléctricos y neurotransmisores en sinapsis; la hormonal emplea moléculas químicas que circulan por la sangre.
- Ámbito de acción: Los impulsos nerviosos actúan sobre células específicas (efectores locales), mientras que las hormonas pueden afectar a células distantes en todo el organismo.
Esta distinción explica por qué, en situaciones de emergencia, el cuerpo recurre primero al sistema nervioso simpático para una respuesta inmediata, y luego a la respuesta hormonal para mantener la homeostasis a largo plazo.
Sinapsis química y degradación de neurotransmisores
En la mayoría de las sinapsis del sistema nervioso central, la comunicación entre neuronas es química. Cuando un potencial de acción alcanza la terminal presináptica, se liberan neurotransmisores al espacio sináptico. Para evitar una estimulación continua, estos mensajeros deben ser eliminados rápidamente.
El papel de la acetilcolinesterasa
En sinapsis colinérgicas, la enzima acetilcolinesterasa (AChE) hidroliza la acetilcolina (ACh) en ácido acético y colina, neutralizando su acción. Esta degradación es esencial para:
- Terminar la señalización y permitir que la membrana postsináptica vuelva a su estado de reposo.
- Prevenir la sobreestimulación que podría conducir a espasmos musculares o convulsiones.
Otros neurotransmisores, como la dopamina o la serotonina, son inactivados por enzimas distintas (por ejemplo, monoaminooxidasa), pero el principio de degradación rápida es universal.
Importancia de la mielina en la conducción nerviosa
La vaina de mielina es una capa lipídica que envuelve el axón de muchas neuronas, producida por oligodendrocitos en el SNC y por células de Schwann en el SNP. Su presencia permite una conducción saltatoria, aumentando la velocidad del impulso eléctrico.
Consecuencias de la desmielinización
Cuando una neurona pierde su mielina, el impulso se propaga de forma continua y mucho más lenta. El efecto más evidente es la disminución de la velocidad de conducción, lo que se traduce en:
- Retrasos en la transmisión de información sensorial y motora.
- Posibles déficits neurológicos, como los observados en la esclerosis múltiple.
- Mayor consumo de energía, ya que el axón debe generar más potenciales de acción para mantener la señal.
Es importante notar que la desmielinización no aumenta la frecuencia de disparo ni la liberación de neurotransmisores; su principal impacto es la velocidad de transmisión.
El efector en el esquema estímulo‑respuesta
En el modelo clásico de estímulo‑respuesta, el proceso se divide en tres etapas: receptor, centro de integración y efector. El efector es la estructura que ejecuta la respuesta ordenada por el sistema nervioso.
Funciones del efector
- Recibe la señal eléctrica o química del centro de integración.
- Produce una acción concreta, como la contracción muscular, la secreción glandular o la modificación de la actividad de otro órgano.
- Puede ser un músculo esquelético, un músculo liso, una glándula o incluso una célula especializada.
Así, el efector no procesa la información ni modula la intensidad del estímulo; simplemente ejecuta la respuesta.
Funciones de las dendritas neuronales
Las dendritas son prolongaciones ramificadas que emergen del soma neuronal. Su principal función es recibir señales de otras neuronas mediante receptores de neurotransmisores.
Características clave
- Contienen receptores postsinápticos que detectan neurotransmisores liberados en la sinapsis.
- Transmiten la información recibida al soma, donde se integra con otras señales.
- No generan el potencial de acción que viaja por el axón; esa función corresponde al axon hillock y al propio axón.
Las dendritas tampoco almacenan neurotransmisores ni aíslan la neurona; su papel es esencial para la comunicación intercelular.
Respuesta del sistema nervioso autónomo ante la alarma
Cuando el organismo percibe una amenaza, se activa la respuesta de lucha o huida. Esta reacción está mediada principalmente por el sistema nervioso simpático, una rama del sistema nervioso autónomo.
Efectos del sistema simpático
- Aumento de la frecuencia cardíaca y de la fuerza de contracción.
- Dilación de bronquios y pupilas.
- Liberación de glucosa desde el hígado para proveer energía.
- Inhibición de funciones no esenciales, como la digestión.
En contraste, el sistema parasimpático predomina en estados de reposo y recuperación, favoreciendo la digestión y la conservación de energía.
Control del equilibrio: el papel del cerebelo
El cerebelo es la estructura del cerebro responsable de la coordinación motora, el equilibrio y la postura corporal. Recibe información sensorial del sistema vestibular, de la propiocepción muscular y de la corteza motora.
Funciones específicas del cerebelo
- Modula la fuerza y el timing de los movimientos musculares.
- Integra señales vestibulares para mantener la estabilidad postural.
- Participa en la adaptación motora mediante aprendizaje motor.
Otras estructuras como el tálamo o el hipotálamo cumplen funciones distintas (relación sensorial‑motora y regulación homeostática, respectivamente), mientras que el tronco encefálico controla funciones vitales como la respiración y el ritmo cardíaco.
Tipos de receptores sensoriales: el caso de la temperatura
Los estímulos ambientales son detectados por receptores especializados. Cuando el estímulo es una variación de temperatura, los receptores involucrados son los termorreceptores.
Características de los termorreceptores
- Se encuentran en la piel y en tejidos internos.
- Responden a cambios de temperatura mediante la apertura o cierre de canales iónicos.
- Transmiten la información al sistema nervioso central, donde se interpreta como sensación de calor o frío.
Otros tipos de receptores incluyen los fotoreceptores (luz), mecanorreceptores (presión y vibración) y quimiorreceptores (sustancias químicas).
Resumen y conceptos clave para el examen
Para consolidar el aprendizaje, es útil repasar los puntos más importantes abordados en este curso:
- Coordinación nerviosa vs. hormonal: rapidez y duración.
- Enzima que degrada neurotransmisores: acetilcolinesterasa en sinapsis colinérgicas.
- Desmielinización: disminuye la velocidad de conducción del impulso.
- Efector: ejecuta la respuesta (contracción muscular, secreción, etc.).
- Dendritas: reciben señales y las transmiten al soma.
- Sistema simpático: se activa en situaciones de alarma.
- Cerebelo: controla equilibrio y postura.
- Termorreceptores: detectan cambios de temperatura.
Dominar estos conceptos no solo ayuda a responder preguntas de opción múltiple, sino que también brinda una comprensión profunda de cómo el cuerpo mantiene su funcionamiento integrado.
