Introducción a las propiedades textuales
Un texto bien escrito no surge por casualidad; responde a tres propiedades fundamentales que garantizan que el mensaje sea comprendido y apreciado por el lector. Estas propiedades son adecuación, coherencia y cohesión. Cada una cumple una función específica y, al dominarlas, se mejora la claridad, la persuasión y la fluidez del discurso escrito.
Adecuación: adaptar el mensaje al lector
La primera propiedad que debe cumplirse es la adecuación. Esta consiste en adaptar el contenido, el tono y el estilo del texto a la persona o grupo al que se dirige. La pregunta clave que guía la adecuación es:
- ¿A quién? – Identificar al lector permite seleccionar vocabulario, nivel de formalidad y ejemplos relevantes.
Ejemplo práctico: si el texto está dirigido a niños, se usarán palabras simples y ejemplos cotidianos; si se dirige a profesionales del derecho, se empleará terminología especializada y un tono formal.
Ejemplo de adecuación
En la tarjeta se plantea la frase «El texto debe adaptarse a {{a quién}} le hablo o escribo». La respuesta correcta es a quién, que subraya la necesidad de identificar al receptor antes de redactar.
Coherencia: ordenar y relacionar ideas
Una vez que el texto está adaptado al lector, la siguiente propiedad es la coherencia. La coherencia se refiere a la lógica interna del discurso: las ideas deben estar ordenadas y conectarse de manera que el lector pueda seguir el razonamiento sin saltos abruptos.
- Orden lógico: presentar primero la información general y luego los detalles.
- Relación temática: mantener un hilo conductor que una todas las partes del texto.
Un error frecuente es confundir coherencia con adecuación. En la tarjeta se afirma que "La coherencia se refiere a la adaptación del texto al lector" y la respuesta correcta es Falso. La coherencia no trata de adaptar, sino de estructurar.
Ejemplo de coherencia
La frase «Para lograr coherencia, las ideas deben estar {{ordenadas}}» muestra que la palabra clave es ordenadas. Un texto coherente sigue una secuencia lógica que facilita la comprensión.
Cohesión: unir ideas con conectores
La tercera propiedad, la cohesión, se encarga de la unión explícita de las ideas mediante recursos lingüísticos como conectores, pronombres y marcadores discursivos. La palabra mnemotécnica que ayuda a recordar esta propiedad es UNO, la tercera palabra del truco "ADAPTO, ORDENO, UNO".
- Conectores temporales: después, antes, mientras.
- Conectores causales: porque, por eso, ya que.
- Conectores adversativos: pero, sin embargo, aunque.
En la tarjeta se afirma que "Los conectores como 'pero' y 'porque' son ejemplos de elementos que favorecen la cohesión" y la respuesta correcta es Verdadero. Estos conectores enlazan oraciones y establecen relaciones claras entre ellas.
Ejemplo de cohesión
En la frase «Fui al parque. {{Después}}, jugué al fútbol. Por eso, llegué tarde a casa», la palabra Después actúa como conector temporal que une dos acciones sucesivas.
Truco mnemotécnico: ADAPTO, ORDENO, UNO
Para recordar la correspondencia entre verbos y propiedades, se utiliza el siguiente esquema:
| Verbo | Propiedad |
|---|---|
| ADAPTO | Adecuación |
| ORDENO | Coherencia |
| UNO | Cohesión |
Este esquema facilita la memorización y la aplicación práctica de cada propiedad al redactar.
Diferencias entre adecuación y cohesión
Una pregunta frecuente es: «¿En qué se diferencia la adecuación de la cohesión?». La respuesta clara es:
- Adecuación → adapta contenido al lector.
- Cohesión → une ideas con conectores.
Mientras la adecuación se centra en el destinatario, la cohesión se ocupa de la relación entre las partes del texto.
Aplicación práctica paso a paso
- Identifica al lector (¿A quién?) y ajusta el tono y el vocabulario (Adecuación).
- Organiza tus ideas de forma lógica y secuencial (Coherencia).
- Utiliza conectores adecuados para enlazar esas ideas (Cohesión).
Al seguir este proceso, cualquier texto ganará claridad, pertinencia y fluidez, cumpliendo con las tres propiedades esenciales.
Conclusión
Dominar la adecuación, la coherencia y la cohesión es fundamental para la producción de textos efectivos. Estas propiedades no son independientes; se complementan y se refuerzan mutuamente. Al aplicar el truco "ADAPTO, ORDENO, UNO" y responder a las preguntas clave (¿A quién?, ¿Cómo?, ¿Con qué?), se garantiza que el mensaje llegue al lector de manera clara, lógica y bien estructurada.


