Contexto previo: la Década Infame (1930‑1943)
Antes del 4 de junio de 1943, Argentina vivía la llamada Década Infame. El poder estaba concentrado en tres grupos principales: élites terratenientes, intereses extranjeros y fuerzas armadas. La economía dependía casi exclusivamente de exportaciones agropecuarias, no de la industria manufacturera.
El golpe de 1943 y el surgimiento del peronismo
El 4 de junio de 1943, un grupo de oficiales de la GOU (Grupo de Oficiales Unidos) derrocó al gobierno. El primer presidente designado fue Arturo Rawson, cuyo mandato duró apenas tres días.
Durante el gobierno de Ramírez, Juan Domingo Perón asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión, impulsando una agenda laboral que introdujo la jornada de 8 horas y fortaleció los derechos de los trabajadores.
Eventos clave de 1945
- El 12 de octubre de 1945, Perón fue detenido y trasladado a la isla de Martín García.
- El 17 de octubre de 1945, una masiva movilización popular gritó: «¡Queremos a Perón! ¡Queremos libertad!»
Reformas y nacionalizaciones (1946‑1952)
En las elecciones de 1946, Perón obtuvo el 54 % de los votos, iniciando su primer mandato presidencial. Durante su gobierno se implementaron tres banderas del peronismo:
- Justicia Social: derechos laborales y bienestar.
- Independencia Económica: control de recursos y nacionalizaciones.
- Soberanía Política: autonomía frente a influencias externas.
Entre las nacionalizaciones más emblemáticas estuvo la de los ferrocarriles en 1948, que afectó al sector del transporte ferroviario. En contraste, la nacionalización de los servicios públicos incluyó energía, gas y telecomunicaciones.
El IAPI (Instituto Argentino de Promoción de Intercambio) fue creado en 1946, no en 1949, para centralizar la compra‑venta de granos y carnes, y no para regular la producción agrícola.
En 1947 se aprobó la ley de sufragio femenino, ampliando la participación electoral de las mujeres.
La Constitución de 1949 incorporó derechos sociales como trabajo, vivienda y salud.
Elecciones de 1951 y consolidación del poder
En 1951, tras un intento de golpe militar frustrado por la movilización popular y la lealtad del ejército, Perón fue reelegido con el 62 % de los votos, consolidando su mandato.
La crisis de 1952‑1955
La muerte de Eva Perón el 26 de julio de 1952 marcó el inicio de una profunda crisis económica y política. La inflación anual superó el 30 %, generando descontento entre los sectores productivos.
En 1954, el gobierno aprobó leyes de divorcio y educación laica, provocando un conflicto abierto con la Iglesia.
El 16 de junio de 1955, ocurrió el bombardeo de Plaza de Mayo, un intento de golpe que dejó al país en un estado de tensión.
La Revolución Libertadora y el fin del periodo peronista
El 19 de septiembre de 1955 se produjo el golpe que puso fin al periodo analizado, conocido como la Revolución Libertadora. A diferencia del golpe de 1943, donde jóvenes oficiales del GOU derrocaron a Castillo, en 1955 fueron los generales Lonardi y Aramburu quienes lideraron un levantamiento amplio.
Tras la caída, Perón renunció y se exilió, primero en Paraguay, iniciando una larga etapa de exilio que culminaría en su regreso décadas después.
Resumen de fechas clave
| Evento | Fecha |
|---|---|
| Golpe que inicia el periodo | 4 de junio de 1943 |
| Detención de Perón | 12 de octubre de 1945 |
| Movilización popular | 17 de octubre de 1945 |
| Elecciones presidenciales | 1946 |
| Nationalización de ferrocarriles | 1948 |
| Creación del IAPI | 1946 |
| Ley de sufragio femenino | 1947 |
| Reelección de Perón | 1951 |
| Bombardeo de Plaza de Mayo | 16 de junio de 1955 |
| Golpe de la Revolución Libertadora | 19 de septiembre de 1955 |
Conclusión
El periodo 1943‑1955 marcó una transformación profunda en la historia argentina: la ruptura con la Década Infame, la consolidación de un proyecto peronista basado en justicia social, independencia económica y soberanía política, y su abrupto final mediante la Revolución Libertadora. Las reformas laborales, la nacionalización de sectores estratégicos y la ampliación de derechos civiles dejaron una huella duradera que sigue influyendo en la política contemporánea del país.


